membrillos

Es una fruta que estamos poco acostumbrados a consumirlo, si no es como dulce y en general comprado en supermercados.

No hay sabor que me haga recordar más a mi abuela y a mi familia, que la de los membrillos al horno.

Hablemos un poco de su origen…

Este fruto del color del oro, recubierto por una fina pelusa.

Los griegos antiguos los confitaban con miel, que es al día de hoy una especialidad perdida.

El árbol de membrillo era cultivado en Babilonia desde la antigüedad (4000 a.C.).

Dicen que es autóctono de las orillas del mar Caspio.


Actualmente se encuentra de forma natural en el centro y sudoeste de Asia (Armenia, Siria, etc).

En Grecia, los membrillos estaban consagrados a Afrodita, la diosa del amor. El membrillo era símbolo de amor y fecundidad, y los recién casados debían comer uno antes de entrar en la habitación nupcial.


Los romanos continuaron con esta creencia y difundieron la costumbre de dar a comer a los recién casados un membrillo antes de entrar al hogar como símbolo de suerte futura.


Por su parte, los árabes buscaron en el membrillo una medicina natural, dado su elevado contenido en mucílago, que lo empleaban como laxante.

Cuales comprar:

Los primeros membrillos aparecen en el mercado desde principios de otoño, manteniéndose hasta principios de invierno. 

A la hora de la compra, hay que elegir los que presenten aspecto carnoso, con la piel totalmente intacta y parcialmente amarilla.

Los membrillos muy maduros suelen presentar manchas, que no tienen importancia si se los va a cocer inmediatamente. Hay que rechazar los membrillos duros y verdes, es decir, inmaduros.

Las demandas de la fruta son limitadas, por consecuencia se agotan rápidamente en el mercado.

Su uso:

El consumo en fresco del fruto no es común, debido a su sabor áspero y la dureza de su pulpa.

Los usos del membrillo se restringen a la elaboración de conservas: mermeladas, jaleas, dulces, compotas, gelatinas, helados, licores o para agregar sabor a manzanas y peras cuando se cocinan.

También va muy bien en platos salados con carnes como el cordero, el pato y el cerdo.

Queda delicioso con queso azul, o queso de cabra, con rúcula y jamón crudo.

A continuación te dejo una receta bien clásica donde podés usarlo y aprovechar su sabor en su época de cosecha.

Dulce de membrillo y manzana

600 gramos de membrillo

600 gramos de manzana

1 kilo de azúcar

20 mililitros de jugo de limón

Picamos y descorazonamos los membrillos y las manzanas. Las partimos en trozos pequeños más o menos regulares.

Añadimos el azúcar, removemos todo junto para que se impregne bien y lo dejamos reposar durante una hora más o menos.

Una vez que pase el tiempo veremos que la fruta se ha oxidado, entonces la pasamos junto con el limón pelado sin parte blanca y sin semillas, cortado en trozos, a una olla grande de fondo grueso y cocemos todo durante 15 minutos o hasta que veamos que ablanda ligeramente.

En este momento trituramos todo con la procesadora para que quede bien fino y cocemos durante 30 minutos más, removiendo constantemente.

Cuando espesa se reparte en recipientes y se deja enfriar en un lugar fresco.

Foodie Woman

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